FUEGO EN EL BOSQUE, MUERTE EN LA RUTA
¿Ustedes se preguntan el por qué de los grandes incendios casi siempre todos los años en la cordillera chubutense? ¿Qué causas hay para los mismos? Es largo de explicar, pero trataré de ser breve y claro. Causales de incendios intencionales hay muchas, por distintos motivos y que se ven reflejados en muchos medios locales y nacionales: intereses inmobiliarios, personas que desean desalojar a otros de determinados lugares, pirómanos que también los hay por el simple placer de encender un fuego y disfrutar de su poder destructivo. También está la eterna estupidez humana de fogones mal apagados, quemas que pretenden ser “controladas” y se realizan en una jornada ¡con viento!, colillas de cigarrillos en senderos donde se supone que debes respetar la naturaleza…También la desidia, la burocracia y la inoperancia en la gestión de la masa vegetal que va quedando acumulada en el suelo, sea por muerte de un árbol o por rotura de sus ramas y que cuando se producen situaciones de incendio demuestra todo el potencial combustible almacenado en ella. También han estallado incendios por rayos y por caídas de ramas sobre líneas eléctricas y
aquí también podemos hablar de prevención en el caso de las ramas, con podas efectuadas regularmente.
¿Por qué hago tan larga enumeración? Para que reflexionemos que el tema de la PREVENCIÓN de incendios forestales debe ser una constante a lo largo de TODO EL TIEMPO y no solamente cuando las papas queman, por decirlo de alguna manera. Esto implica personal capacitado y sueldos acordes, además de material para las tareas a realizar; quizá para algunos sea un GASTO cuando en realidad es una INVERSIÓN con mayores beneficios que el “gasto” que debe realizarse.
¿Queremos realmente desarrollar el turismo en Argentina para que sea una fuente de ingresos? Entonces debemos aplicar tecnología a la prevención de estos eventos para tener alertas tempranas y no permitir que los focos de incendio se descontrolen. Equipamiento, capacitación y buenos sueldos para el personal, caminos adecuados para circular los vehículos terrestres pues si, por ejemplo, va ayuda desde la costa de Chubut hasta la cordillera por la ruta nacional 25 lo deben hacer con mucha precaución por el estado deteriorado de la misma desde hace muchos años y no solamente con el gobierno actual, mal que les pese a muchos. Aviones hidrantes que existan realmente y que sean adecuados para operar en cualquier tipo de pista, pues no siempre habrá un aeropuerto adecuado para hacerlo. Esto, de mínima, y una cuestión política fundamental: terminar de una vez por todas con los problemas de títulos que tienen todavía muchos pobladores en zonas aisladas y que muchas veces se sospecha son los motivos de algunos de los problemas que se originan en esos lugares, intentando que se vayan de esas tierras. Todavía recuerdo las palabras de un viejo poblador de la zona de Las Golondrinas, durante los grandes incendios de marzo de 2021 bajo el nefasto gobierno de Mariano Arcioni (el mismo que gobernaba cuando la gran represión en diciembre de 2021 a las manifestaciones contra la megaminería): “Nos quisieron cocinar, señor, y fue un milagro que todavía estemos vivos”.
¿Se preguntarán por qué en el título dice “muerte en la ruta”? Porque este incendio, como tantos otros, tiene sus héroes anónimos, personas que no están contaminadas por el egoísmo e individualismo despiadados del que hacen exhibición a diario muchos conocidos nuestros, a nivel nacional e internacional. Esta muerte se trata de la de Adolfo Leónidas Mariscurrena, 45 años, vecino de El Bolsón y quien trabajaba en un camping en la zona de Puerto Patriada, uno de los lugares complicado por los incendios. El lunes cinco, con una pala, se presentó como voluntario para ayudar a combatir los incendios en la zona junto a los brigadistas. Cuesta imaginar su estado de ánimo en ese momento, quizá desesperación o tristeza o impotencia al ver destruido el bosque y su fuente de trabajo, pero algo es seguro: no se quedó de brazos cruzados y ayudó en la medida de sus posibilidades en la lucha contra las llamas. Después de horas de lucha se retiró, cargando sus pertenencias en su auto para volver a su hogar en El Bolsón y junto con él iba su perrita. En la madrugada del martes seis, en la ruta 40, a la altura del Paraje Las Golondrinas, algo pasó y chocó frontalmente contra otro vehículo, muriendo Adolfo en el acto mientras que las demás personas sobrevivieron aunque muy heridas. En medio de la tragedia, una muestra de amor y fidelidad: la perrita sobrevivió y se acurrucó a su lado, resguardando el cuerpo sin vida hasta que el mismo fue rescatado; hoy está bajo la guarda de la familia de Adolfo.
¿Por qué cuento todo esto, que a algunos les puede parecer sin importancia? Porque este hombre y este animal son un símbolo de valores y actitudes que muchos, desgraciadamente, consideran despreciables en nuestros días: valor, tenacidad, compromiso, empatía, lealtad, fidelidad; el hacer y no simplemente hablar sin aportar ninguna solución.
Hasta aquí puedo decir esto y ojalá estas palabras sirvan para que al menos UNA persona cambie a actitudes más positivas en la vida. Gracias por su atención y pienso seguir luchando en la medida de mis posibilidades porque un futuro mejor es posible y deseable, pero nadie nos lo va a regalar sino que tendremos que obtenerlo.
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